La importancia de seguir una estrategia en el deporte
Llevar un estilo de vida activo se ha asentado como una de las principales conductas saludables. Dentro de ese espectro, podemos encontrar la actividad física y el deporte. Aunque ambos reportan beneficios para la salud, presentan diferencias que cambian la manera en que abordamos cada uno.
La actividad física, por su parte, comprende aquellas acciones que exigen movimiento corporal como pasear, realizar actividad sexual, limpiar, cargar con las bolsas de la compra… No se realiza con ninguna finalidad competitiva y se puede hacer de una forma libre y desenfadada.
El deporte, en cambio, es una actividad física e intelectual de naturaleza competitiva que es gobernada a través de una normativa y/o reglas. En el deporte, el atleta pretende demostrar que su destreza es superior a la de otros y, para ello, debe recurrirse a la estrategia.
Antes de competir
El aspecto competitivo del deporte nos obliga a plantear una serie de objetivos enmarcados dentro de una estrategia. Este proceso comienza mucho antes de competir y engloba acciones que repercuten sobre el estado físico y mental del deportista. Incluye diseño de entrenamientos y planes de nutrición a largo plazo.
Este nivel de planificación se reserva para deportistas de alto rendimiento pero son hábitos que pueden influir de manera positiva en una práctica amateur.
Durante la competición
Aunque el trabajo previo para desarrollar la técnica y afianzar los conocimientos tácticos tendrá mucha importancia, mostrar nuestras habilidades durante la competición es el mayor desafío. Para garantizar un rendimiento óptimo, se necesita una estrategia. Deben tenerse en cuenta varios factores:
- Estado mental del deportista: es común experimentar ansiedad antes de saltar a la pista o al terreno de juego y, aunque a muchos les mejora el rendimiento, otros pueden sufrir consecuencias negativas. Es importante conocer nuestro estado mental y gestionar nuestras emociones según cada caso.
- Habilidad del rival: conocer las virtudes y defectos del juego de nuestros rivales es clave para idear nuestra estrategia. En un deporte de raqueta, conviene saber cuáles son los peores golpeos de nuestro rival para adaptar nuestro juego. En un deporte colectivo, me interesa saber cuál es la táctica de juego habitual de mi rival para modificar la de mi equipo.
- Condiciones climatológicas: en deportes practicados al aire libre, conocer el estado del clima es clave. El viento, la lluvia, temperaturas extremas de calor…todo ello influye en la práctica deportiva y me puede llevar a cambiar aspectos tácticos.
Después de la competición
Con independencia del resultado, analizar nuestro rendimiento para detectar errores de ejecución y desarrollar planes para mejorar es relevante para el deportista. Puede llevarnos a ponernos en manos de un entrenador personal para mejorar capacidades físicas de cara a la competición. En definitiva, mejorará nuestra capacidad global como atletas y ayudará a plantear estrategias para futuras competiciones.